Historia de la síntesis de péptidos: 120 años de innovación

Desde el minucioso trabajo artesanal en tubos de ensayo hasta las fábricas inteligentes basadas en la inteligencia artificial: la historia completa de la síntesis de péptidos

Peptide Scientific Inc. | Julio de 2026

Un dato que probablemente no conocías

En este mismo momento está ocurriendo algo extraordinario dentro de tu cuerpo: miles de moléculas minúsculas llamadas péptidos coordinan el funcionamiento de tu organismo. Algunas te indican que “es hora de comer”, otras combaten las bacterias invasoras y otras reparan tu piel. La historia de la síntesis de péptidos —cómo los científicos aprendieron a crear estas moléculas en el laboratorio— abarca más de un siglo de avances, accidentes y puro genio.

La insulina mantiene estable el nivel de azúcar en sangre sin necesidad de inyecciones diarias. Los péptidos antimicrobianos ayudan a tu sistema inmunitario a combatir las infecciones. Los péptidos cosméticos mantienen la elasticidad de tu piel. Los péptidos actúan como “mensajes de texto” entre las células, transmitiendo instrucciones que mantienen el cuerpo en funcionamiento. Suena impresionante, ¿verdad? Pero aquí está el problema: los péptidos naturales son frágiles, escasos y extremadamente difíciles de obtener. Los científicos han dedicado más de un siglo a aprender a “fabricar” péptidos en el laboratorio, y ese viaje es mucho más fascinante de lo que cabría esperar.

¿Sabías que...? En el cuerpo humano existen de forma natural más de 7.000 péptidos, pero actualmente solo se puede sintetizar artificialmente una pequeña parte de ellos. Cada avance en los métodos de síntesis supone la posibilidad de vencer más enfermedades.

Este artículo narra la historia de ese “camino hacia la síntesis de péptidos”. No te preocupes por entender la química: te explicaremos 120 años de avances científicos a través de una historia apasionante sobre cómo construir «LEGO molecular».

Capítulo 1: Los científicos querían construir con LEGO, pero no tenían instrucciones (1902-1962)

Imagina lo siguiente: tienes una caja de piezas de LEGO, todas con la misma forma (estas son los aminoácidos), y tienes que encajarlas entre sí en un orden concreto para formar una cadena (esto es un péptido). ¿Suena fácil? Pero hay un problema…

Imagina que estás montando piezas de LEGO: Cada ladrillo tiene “dos extremos”, y ambos extremos quieren unirse. Sin control, los ladrillos se encajan entre sí de forma aleatoria, creando un lío enredado en lugar de la cadena ordenada que se desea. Este era el dilema fundamental al que se enfrentaban los químicos antes de 1902.

Cadenas peptídicas con forma de piezas de Lego

Emil Fischer: el primero en decir “Podemos fabricar cadenas”

En 1902, el químico alemán Emil Fischer afirmó que los aminoácidos podían unirse en secuencia. Él mismo ensambló las “cadenas” más cortas posibles: tan solo dos o tres “ladrillos” unidos entre sí (dipéptidos y tripéptidos). Por modestas que fueran, esto demostró algo fundamental: la construcción de péptidos artificiales no era una fantasía. Fischer se ganó el título de «padre de la química de los péptidos» y abrió una puerta, aunque detrás de ella se extendía un camino largo y arduo.

La invención de las “tapas”: cómo evitar que los ladrillos se unan al azar

Para resolver el problema de la “conexión aleatoria”, la clave era la siguiente: durante el montaje, “tapar” temporalmente el extremo que no se desea conectar, dejando al descubierto únicamente el extremo de destino. Una vez encajado un bloque, retirar la tapa y prepararse para la siguiente conexión.

En 1932, el químico Max Bergmann inventó el primer “tapón”: el grupo benciloxicarbonilo (abreviado Z). Gracias a estos tapones, los químicos pudieron por fin construir cadenas paso a paso. Pero este método tenía un defecto fatal: tras cada unión, había que sacar toda la cadena de la solución, limpiarla y volver a sumergirla para el siguiente paso. Imagina construir una cadena de 10 ladrillos y tener que sacarla 10 veces: al final, se habría perdido la mayor parte de la cadena. Las cadenas de más de 10 ladrillos eran prácticamente imposibles de construir.

Las primeras síntesis en fase acuosa requerían meses para producir oxitocina (una hormona compuesta por nueve aminoácidos), un proceso que se realizaba íntegramente a mano, con una precisión de nivel artesanal que pocos químicos podían dominar.

Oxitocina: el primer péptido vivo “creado”

En 1953, Vincent du Vigneaud logró algo revolucionario: sintetizó la oxitocina, un péptido hormonal de nueve unidades. No se trataba de un simple objeto decorativo de probeta; la molécula sintetizada era idéntica a la natural y funcionaba exactamente igual. Du Vigneaud recibió el Premio Nobel de Química de 1955.

Pero la oxitocina solo tenía 9 unidades. ¿Sintetizar péptidos más largos? Eso seguía siendo una pesadilla. Los científicos necesitaban desesperadamente un método mejor, uno que no requiriera “filtrar y lavar” en cada paso.

Capítulo 2: Una idea genial: pegar los LEGO a un tablero y construir hacia arriba (1963-1984)

El año 1963 supuso un punto de inflexión. R. Bruce Merrifield, de la Universidad Rockefeller, tomó una decisión que lo cambió todo:

Y ahí surge la idea genial: Si pegas el primer ladrillo a una placa (de resina) y luego construyes la cadena directamente sobre la placa —tras cada unión, basta con sumergir la placa en agua y enjuagarla—, las partes sobrantes se eliminan con el agua; no hace falta “sacar nada”. Cuando la cadena esté completa, utiliza un sistema de escisión de péptidos —un método químico especializado de corte— para separar limpiamente el conjunto de la placa. Este es el concepto fundamental de la síntesis de péptidos en fase sólida (SPPS).

¿Parece sencillo? Eso es precisamente lo que lo hace genial. Merrifield transformó la pesadilla de “sacar y lavar después de cada paso” en la sencillez de “basta con enjuagar la placa”. Una síntesis que antes llevaba semanas o meses ahora solo requería días u horas. Este método revolucionario —conocido más tarde como «síntesis de péptidos en fase sólida de Merrifield»— transformó de forma radical todo el campo de la química de los péptidos.

El artículo de Merrifield de 1963 se convirtió en el quinto artículo más citado de toda la historia de la revista *Journal of the American Chemical Society*, al que han hecho referencia científicos de todo el mundo más de 10 000 veces.

¿Qué construyó Merrifield?

Rápidamente utilizó su método para sintetizar la bradicinina (9 bloques) y la angiotensina (8 bloques), lo que demostró que el SPPS funcionaba. En 1969, sorprendió al mundo académico al sintetizar la ribonucleasa A, una “supercadena” de 124 bloques que catalizaba reacciones químicas exactamente igual que la enzima natural. Esto demostró que las moléculas fabricadas químicamente pueden poseer una funcionalidad idéntica a la de las naturales.

Boc: un “gorro” mejor”

Merrifield también sustituyó el antiguo “tapón” Z por uno nuevo: el Boc (terc-butiloxicarbonilo). ¿Cuál es la ventaja? Las “tapas” Boc se desprenden rápidamente tras un tratamiento con ácido suave (ácido trifluoroacético), lo que resulta perfectamente compatible con el ciclo «sintetizar en la placa → enjuagar → retirar la tapa → añadir el siguiente bloque». Esta estrategia Boc se convirtió en la base química de los primeros sintetizadores de péptidos Boc.

El Premio Nobel: el máximo reconocimiento a una idea genial

En 1984, Merrifield recibió en solitario el Premio Nobel de Química por “el desarrollo de la síntesis de péptidos en fase sólida”, un premio individual poco habitual en la historia del Nobel de Química. Desde el artículo conceptual de 1963 hasta el Nobel de 1984, la SPPS había transformado por completo, en 21 años, la síntesis de péptidos, pasando de ser una tarea manual propia de especialistas a convertirse en una plataforma tecnológica estandarizable, automatizable y escalable.

Capítulo 3: Las máquinas empiezan a hacer el trabajo: llega la automatización (1965-1990)

El flujo de trabajo por pasos de SPPS se adapta perfectamente a las máquinas: colocar un ladrillo → enjuagar → retirar la tapa → colocar el siguiente ladrillo. Cada paso es repetitivo, preciso y programable. El siguiente avance lógico: dejar que las máquinas se encarguen de ello.

La primera “máquina para construir con LEGO”

En 1965, el propio Merrifield montó el primer sintetizador automático de péptidos del mundo. Esta máquina controlaba automáticamente el suministro de disolventes y reactivos, los tiempos de reacción y los ciclos de lavado; en esencia, era una especie de “constructor automático de LEGO” que no requería la supervisión de un especialista en química. Aunque las primeras máquinas eran rudimentarias, abrieron una nueva vía: los laboratorios normales podían ahora producir péptidos sintéticos sin necesidad de contar con químicos de primer nivel.

Piensa en ello como pasar de “coser a mano” a “las máquinas de coser”: Una máquina de coser no es necesariamente más sofisticada que la costura a mano, pero es decenas de veces más rápida y cualquiera puede manejarla. El primer sintetizador de péptidos fue la “máquina de coser” de la química de los péptidos.

Los sintetizadores comerciales llegan al mercado

En 1968 apareció el primer sintetizador de péptidos comercial. Durante las décadas siguientes, las empresas lanzaron al mercado sintetizadores basados tanto en la química Boc como en la Fmoc. En 1987 se presentó el primer sintetizador de péptidos multicanal comercial: una máquina capaz de construir múltiples cadenas simultáneamente. Estos dispositivos permitieron a las empresas farmacéuticas y a las organizaciones de investigación por contrato (CRO) ofrecer servicios de síntesis de péptidos a medida a gran escala, llevando los péptidos del laboratorio al mercado.

Fmoc: otro “tapa”, suave y fácil de usar

En 1970, Carpino y Han inventaron un “grupo protector” diferente: el Fmoc (9-fluorenilmetoxicarbonilo). A diferencia de los grupos protectores Boc, que requieren ácido para su eliminación, los grupos protectores Fmoc se desprenden con solo un baño alcalino suave durante unos 10 minutos, sin afectar a las partes sensibles al ácido.

Piénsalo de esta manera: los grupos protectores Boc requieren una fuerza bruta para desprenderse, mientras que los grupos protectores Fmoc se desprenden con una ligera presión. Este enfoque más suave se traduce en menos daños, mayor pureza y mejor rendimiento. A partir de ahí, la síntesis de péptidos entró en una era de “doble vía” Boc/Fmoc: cada tipo de tapa tiene sus aplicaciones ideales, y los sintetizadores de péptidos Boc y Fmoc atienden a nichos de mercado distintos.

Capítulo 4: El papel de los secundarios es importante: la evolución de la resina y los grupos protectores (1967-1996)

Los protagonistas son Merrifield y SPPS, pero los grandes protagonistas necesitan un gran reparto secundario. En SPPS, la “placa” (resina) y las “tapas” (grupos protectores) son el reparto secundario: sus continuas mejoras hicieron que la construcción por capas fuera cada vez más precisa y flexible. Hitos clave:

  • 1967: Sakakibara inventó la escisión por HF —un “cuchillo químico” más afilado que corta limpiamente las cadenas peptídicas terminadas de la placa de resina—, lo que más tarde dio lugar a sistemas específicos para la escisión de péptidos.
  • 1970: Apareció la resina BHA, lo que permitió que las cadenas tuvieran una “cola” (amida) en el extremo, más parecida a las formas naturales de los péptidos; ese mismo año se creó el grupo protector Fmoc.
  • 1973: Se presentó la resina Wang, una placa diseñada específicamente para el “capsulado suave de Fmoc”, que más tarde se convirtió en el soporte estándar para el Fmoc-SPPS y que todavía se utiliza ampliamente en la actualidad.
  • 1977: Surgió el concepto de protección ortogonal, similar a la instalación de “tapas codificadas por colores” en los ladrillos: las tapas rojas solo se abren con llaves rojas, y las azules solo con llaves azules, lo que permite la síntesis precisa de péptidos complejos.
  • 1987: Ha llegado la resina Rink, lo que permite que la química Fmoc también produzca cadenas con “colas de amida”; ha aparecido el enlazador de Sieber para una escisión más suave.
  • 1988: Apareció la resina de cloruro de 2-clorotritylo, lo que permitió “liberar” de la placa las cadenas completas intactas, con todos los grupos protectores aún intactos, lo que facilitó el montaje de estructuras más complejas.
  • 1996: Las pseudoprolinas hicieron su aparición —a modo de “clip de plegado temporal” que evita que las cadenas se enreden entre sí durante el ensamblaje—, lo que redujo drásticamente las tasas de fallo en las “secuencias difíciles”.”

Capítulo 5: De “una cadena a la vez” a “cientos a la vez”: la era del alto rendimiento (1985-2010)

En la década de los 80, los científicos ya no se conformaban con construir una cadena cada vez: querían producir cientos de cadenas diferentes al mismo tiempo y seleccionar rápidamente aquellas que resultaran útiles.

una megacocina en la que se preparan 100 platos a la vez

Imagina pasar de “un chef que prepara un plato” a “una megacocina en la que se cocinan 100 platos a la vez”: Un sintetizador de péptidos de alto rendimiento es como una supercocina con 100 fogones, cada uno de los cuales prepara una receta diferente. Después, se prueban uno a uno para encontrar los mejores platos. Esta es la lógica del cribado de fármacos: sintetizar muchos péptidos diferentes y encontrar rápidamente aquellos que puedan tratar enfermedades.

Bibliotecas de péptidos: un “caleidoscopio” de cadenas

En 1985 se propusieron métodos de síntesis paralela, lo que permitió a los científicos sintetizar múltiples péptidos diferentes en un único experimento. En 1988 surgió la estrategia “split-mix”, que permitía crear una biblioteca de péptidos con miles de secuencias distintas en un solo lote. Esta tecnología impulsó enormemente la investigación sobre el cribado de fármacos y la relación estructura-actividad (SAR): en lugar de sintetizar y analizar un péptido cada vez, los científicos podían ahora producir y cribar por lotes, lo que impulsó directamente la demanda del mercado de sintetizadores de péptidos de alto rendimiento.

Ligado químico nativo: unión de cadenas cortas para formar cadenas largas

En 1994, Stephen Kent inventó la ligación química nativa (NCL), un método para “soldar” a la perfección dos cadenas peptídicas cortas en una sola cadena larga en solución acuosa. Piénsalo de esta manera: no se puede construir una cadena de 100 ladrillos de una sola vez, pero sí se pueden construir dos segmentos de 50 ladrillos y luego utilizar un “soplete químico” para fusionarlos. La NCL amplió la longitud alcanzable de la síntesis química de unos 50 aminoácidos a más de 100 e incluso a más de 200, lo que culminó en 2007 con la síntesis de una proteasa del VIH de 203 residuos, lo que llevó la síntesis de péptidos al ámbito de las proteínas.

Péptidos grapados: añadir un “candado” a la cadena

En el año 2000, los científicos idearon otro ingenioso truco: los péptidos grapados. Algunas cadenas peptídicas se “colapsan” en el organismo, perdiendo su forma activa. Schafmeister y Verdine desarrollaron “grapas químicas” que fijan en su sitio las partes clave de la cadena, como si se utilizara una grapadora real para mantener la forma de un papel doblado. Los péptidos grapados mejoran drásticamente el tiempo de supervivencia y la penetración celular en el organismo. Las tecnologías de síntesis de péptidos cíclicos también avanzaron rápidamente. Estas novedosas arquitecturas supusieron un reto para la síntesis lineal tradicional, impulsando nuevas rondas de innovación en estrategias y diseño de instrumentos.

Capítulo 6: La IA como directora y las microondas como acelerador: la síntesis inteligente de última generación (2010–actualidad)

Sintetizadores de péptidos por microondas: cómo acelerar las reacciones lentas

Algunas cadenas peptídicas se “atascan” durante el ensamblaje: la cadena se enreda en la resina y los nuevos «ladrillos» no pueden encajarse. Las soluciones tradicionales —largas esperas y exceso de reactivos— resultaban ineficaces.

En la década de 2010 aparecieron los sintetizadores de péptidos por microondas. Las microondas actúan como un “botón de avance rápido del calentamiento”: controlan con precisión la temperatura y aceleran cada reacción de acoplamiento de péptidos, reduciendo el tiempo de 30 minutos a tan solo unos minutos, al tiempo que desenredan las cadenas “enredadas”. Los sintetizadores de péptidos por microondas se convirtieron rápidamente en el arma imprescindible contra los “péptidos rebeldes” en los laboratorios de investigación.

Síntesis asíncrona: una máquina, seis tareas diferentes simultáneamente

Los sintetizadores multicanal tradicionales podían crear múltiples cadenas, pero con una limitación: todos los canales tenían que seguir el mismo protocolo, como si seis cocineros prepararan todos el mismo plato.

La síntesis asíncrona es como si hubiera seis cocineros en la misma cocina, cada uno preparando su propia receta: Los sintetizadores de péptidos asíncronos han superado la antigua limitación: cada canal configura de forma independiente su propia “receta” (secuencia, método de activación, tiempo de reacción), logrando así de verdad “una máquina, múltiples tareas”. Desde el sintetizador de investigación de la serie Nova, de 6 canales, hasta la plataforma de alto rendimiento Tetras, de 106 canales, la arquitectura asíncrona representa el salto del “paralelismo por lotes” al “paralelismo inteligente” en la evolución de los sintetizadores de péptidos.

La IA se une al equipo: predecir dónde te quedarás atascado

Ahora, la IA se está incorporando a la síntesis de péptidos. Los algoritmos analizan una secuencia peptídica y te indican que “el paso 23 podría atascarse” o que “este paso funciona mejor con el reactivo X”; en esencia, te proporcionan una “guía paso a paso al estilo LEGO” para que no tengas que avanzar a base de prueba y error. Por otra parte, la química verde está transformando el diseño de los sintetizadores: el reciclaje de disolventes reduce los residuos en un 40%, los protocolos ecológicos están sustituyendo al tóxico DMF y la monitorización UV en tiempo real permite ver cómo ha ido cada paso durante el montaje, sin necesidad de esperar hasta el final para detectar problemas. Estas tendencias apuntan en una sola dirección: más inteligentes, más ecológicas y más transparentes.

Conclusión: 120 años de síntesis de péptidos — El viaje continúa

Desde la declaración de Fischer en 1902 de que “podemos construir cadenas”, pasando por el invento de Merrifield en 1963 del método “stick-to-board”, hasta las plataformas asíncronas de alto rendimiento dirigidas por IA de hoy en día, la síntesis de péptidos ha recorrido un camino de 120 años.

Cada hito —los “límites” de protección de grupos, el “método de la placa” en fase sólida, las “máquinas de construcción tipo LEGO” automatizadas, los “botones de avance rápido” de microondas, las “cocinas multitarea” asíncronas, y las “predicciones paso a paso” de la IA— no es un avance aislado, sino un nodo evolutivo que se va superponiendo de forma incremental y en el que cada elemento se refuerza mutuamente. Y cada evolución significa que se podrían vencer más enfermedades, descubrir más medicamentos y mejorar la salud de más personas.

Como fabricante de sintetizadores de péptidos dedicado al avance de la tecnología de síntesis, Peptide Scientific Inc. se asienta firmemente sobre este legado de un siglo. Desde los sintetizadores de grado de investigación de la serie Nova (https://www.peptidescientific.com/pepaxis-nova3-peptide-synthesizer-product/) hasta las plataformas a escala piloto Atlas, desde los equipos a escala industrial Sirius hasta el sintetizador asíncrono de alto rendimiento Tetras de 106 canales, cada producto encarna la esencia de la tecnología de cada generación de esta historia de la síntesis de péptidos.

Para obtener más información sobre el sistema de síntesis de péptidos PepAxis™ de Peptide Scientific y descubrir qué sintetizador se adapta mejor a tus necesidades de investigación, visita peptidescientific.com /pepaxis.com

Correo electrónico: echoliu@dilunbio.com

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